-Tiendes a
desaparecer así muy seguido?-pregunte intentando no ahogarme con el humo
rozando mi rostro. Ella me observaba seria
parecía ida, tomo mi mano y caminamos así de callados hasta salir del
edificio.
Su mirada
era perdida, por un momento creí que estaba triste, que probablemente algo malo
hubiera pasado, pero al verla
directamente a los ojos bajo la sombra de uno de los pocos árboles que había en
ese sitio comprendí todo. Sus pupilas dilatadas y esa mirada predominante sobre
su cuerpo, esa manera de fumarse el cigarro a medias y su cabello desbarato me
confirmaron todo.
-Este es tu
estado normal?-ella volteo a verme y sonrió sin motivo alguno
-Que
quieres decir?
-Cuando no estés
alcoholizada, estarás drogada-confirme.
-La verdad
no veo la necesidad de escuchar lo que tienes que decir-se cruzo de brazos y me
miraba retadoramente
-Si te
molesta, puedes retirarte-comente.
Arqueo una
ceja y se acerco a mi.
-Puedes
irte tu-renegó.
Puse los
ojos en blanco y no vi motivo alguno por el cual tendría que estar en esa situación,
mi hermano había tenido razón, no era una mujer en la cual tendría que estar
interesado, no tenia nada que no fuera el físico que me interesara realmente,
di unos pasos hacia enfrente pero volvió a tomar mi brazo deteniéndome. Nos miramos
a los ojos por una milésima de segundos y me voltee.
-Acompáñame-susurro.
No pregunte
nada, no voltee a verla, mis pies siguieron sus pasos una vez mas y ni siquiera
sabia cual era el destino, era la segunda vez que sin pensarlo caminaba tras de
ella, nada tenia sentido en ese momento, en un momento quería alejarme de ella
pero con una sola palabra regrese a seguirla.
-Podrías
manejar?-pregunto al llegar a su carro, tome las llaves sin decir nada y
caminamos un poco mas-es este-comento. Alce la mirada y sentí que me enamoraba
de lo que mis ojos veían en ese momento, era un deportivo rojo, mire hacia
donde estaba ella.
-Es
tuyo?-pregunte. Ella se limito a asentir con la cabeza y abrir la puerta del
copiloto para subirse. Sin ninguna oposición subí al carro y lo encendí.
El silencio
reinaba el carro, solo se escuchaba el motor del carro muy lejanamente y la respiración
de Mary acelerada.
Con la voz
entrecortada y apenas entendible por su respiración me dio unas señas algo
confusas para llegar a un lugar que no pude entenderle bien que era pero solo continúe
manejando hasta que ordeno que me detuviera.
Todo
continuaba en silencio y no estaba dispuesto a ser yo quien acabara con el, no
me pasaba en ese momento ningún tipo de conversación que pudiera tener con ella
y no por el estado en el que estaba, eso era lo de menos, era porque
simplemente no podría encontrar nada que tuviéramos en común.
El ruido
del cristal de su puerta descendiendo hizo que volteara y un hombre barbudo con
una gabardina negra, demasiado exagerada para los meses en los que estábamos se
acerco hasta nosotros.
-Hola,
preciosa-exclamo el hombre con esos tonos que suenan libidinosos y asquerosos,
una combinación que no era agradable para mi y creí en ese momento le seria
igual o mas desagradable a Mary que a mi.
-Ten y
vete-dijo sacando se su pantalón algunos billetes y entregándoselos sin decir
nada mas. Rápidamente el hombre contó el dinero y aventó un frasco hacia las
piernas de Mary y entrego en su mano otras cosas que no alcance a ver que era.
-Tu
amiguito, quien es?-pregunto.
-Vete-volvió
a repetir-Vámonos-exclamo viéndome fijamente y sin decir nada mas acelere
huyendo del lugar en el que nos encontrábamos.
-Sabes lo
desagradable que me es esto y aun así me traes-dije molesto.
-Calla y
conduce a mi departamento.-exclamo con el mismo tono que había usado hacia ese
sujeto…






