Esa presión en mi pecho limitándome la respiración,
mi agitación y los nervios de encontrarme en ese lugar después de tantos años,
le había prometido el no llorar si en algún momento llegaba a estar en esa situación,
“mis promesas son inquebrantables” le dije al repetirme lo que le había
prometido y hasta ese momento así había sido, no recordaba ninguna promesa
hecha por mi la cual no haya cumplido.
Me incline viendo mas detenidamente la lapida, había
pasado tanto tiempo, tantos días, había vivido tantas cosas desde esos días, mi
vida era tan diferente a lo que era en ese entonces. había pasado por las camas
de muchas mas mujeres de las que pensaba en ese momento pero mis pensamientos
siempre habían sido los mismos.
Al cumplir 10 años de su sepelio me había convencido
de la idea que nunca habría de olvidarla, no volvería a sentirme de esa manera
y ese amor incondicional que idiotamente llegue a tener en algún momento seria
imposible volver a sentir.
Pasaron aun mas años y me fue imposible el
pensar estar con alguien que no fuera ella si nadie llenaba el vacío que ella había
dejado, ninguna mujer llegaba a ser la mitad de lo diferente que era ella, con
todas sus rarezas, sus vicios, sus locas ideas ella era lo que me
complementaba.
Sonreí al recordar esos finos labios a simple
vista tan delicados tan suaves pero tan salvajes que al probarlos se habían
convertido en una bella adicción, esa piel tan blanca que me era casi
transparente adornada por su larga cabellera negra azulada, esa mirada triste
que tanto me había costado el alegrar, en contra suya, en contra de sus padres
e incluso en contra de mi hermano.
Todas las cosas por las que pasamos habían sido
tan extrañas, tan únicas, podía olvidar lo que había hecho el día anterior al
que estaba viviendo e incluso olvidar justo lo que habría desayunado esa misma
mañana pero recordaba esos momentos con detalles.
Recordando el clima que hacia, el como me sentía
que era fácil de decir solo por saber que estaba ella, aun tenia presente el
aroma que desprendía su cabello, su piel al acariciarla.
“Recordar es volver a vivir” dicen algunas
personas y no estaba en desacuerdo con ellos, efectivamente, recordarla era
revivir cada momento a su lado, el saborear su presencia como si la estuviera
viviendo pero también era revivir esos sentimientos tan fuertes que no había
vuelto a sentir.
¿Amor? A ella no le gustaba llamarlo así,
siempre decía que le tenia lastima, que ella era mi obra de caridad para no
irme al infierno, lo curioso…ella no creía en el infierno. Pero para mi, definitivamente
había sido amor…

me parece super interesante!!!
ResponderEliminarsiguela!
MarsHugs :*